La capacidad nuclear de Corea del Norte

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Estados Unidos y sus aliados en el pacífico ven a Corea del Norte como una amenaza a la seguridad global[1]. Con uno de los ejércitos convencionales más grandes, su creciente potencial nuclear y su retórica agresiva, este pequeño país supone un peligro alarmante para el mundo.

Su líder, Kim Jong Un, el tercero de la dinastía Kim que gobierna el país desde la guerra de Corea a principios de los ’50, ve su programa nuclear como el único medio para mantener su régimen vivo. En el último año, Corea del Norte ha estado lanzando muchos misiles. La mayoría son solo pruebas, pero pretenden dejar un mensaje claro: Están armados y listos. Su política arriesgada sigue desafiando los esfuerzos por mantener la estabilidad y seguridad en la región.

Orígenes

El programa nuclear de Corea del Norte tiene su origen en 2006, cuando el entonces líder, Kil Jong Il, decidió que la única forma de proteger el régimen de sus enemigos era desarrollar bombas atómicas como armas disuasivas[2]. Desde el final de la guerra que dividió la península coreana, el norte se había encontrado bajo el manto de la Unión Soviética, pero luego de su caída en 1991, Corea del Norte se quedó aislada, con China como su único protector. Kim Jong Il temía la intervención de EEUU como la había visto recientemente en Irak, y su solución fue el inicio de una arriesgada carrera nuclear.

Desde 2006, los norcoreanos han llevado a cabo eficazmente pruebas de misiles de corto y mediano alcance. Misiles que podrían destruir ciudades como Seúl o Tokio, las capitales de sus principales enemigos Corea del Sur y Japón, así como bases militares estadounidenses en el pacífico. Sin embargo, Estados Unidos, el principal enemigo del régimen coreano, se encontraba libre de la amenaza nuclear, dada su carencia de misiles balísticos intercontinentales, o ICBM’s, de sus siglas en inglés.

Una Amenaza Real

Para Julio de 2017, Corea del Norte consiguió lleva a cabo dos pruebas exitosas de ICBM’s[3]. Según los análisis, son misiles con alcance de 10.400 km, bien capaces de llegar al continente americano. Mientras que habían podido contener un ataque de Japón o Corea del Sur demostrando su capacidad de destruirlos, Estados Unidos había intentado negociar, amenazar y apaciguarlos. Ahora la amenaza parece haberse vuelto más real, y difícil de detener; Washington no quiere que un país impredecible como Corea del Norte con un armamento nuclear capaz de atacarlos.

La guerra de declaraciones ya ha empezado entre el presidente Trump y Kim Jong Un, y el mundo está cerca de vivir una nueva crisis de misiles como la de 1962[4]. Por ahora, la ONU ha incrementado las sanciones que viene aplicando desde 2006[5], debilitando las exportaciones norcoreanas. Pero estas medidas han probado de ser poco eficaces, especialmente, cuando Corea del Norte cuenta con un aliado comercial como China, destino del 90% de sus exportaciones.

Otra estrategia fallida

La realidad es que Corea del Norte vive bajo un régimen dictatorial difícil de imaginar en el siglo XXI. Poco se sabe con certeza sobre este país, y es una situación que debe ser manejada con delicadeza. Mucha gente vive todavía en la (irónicamente) República Popular Democrática de Corea. Es un régimen represivo que comete atrocidades contra su propia población, y que parece estar dispuesto a provocar al gigante americano, pero una guerra nuclear solo llevará a peor.

Sin el apoyo global por la causa humanitaria en Corea del Norte, el mundo vivirá con miedo, y sabiendo que dejamos que esto suceda. China, Rusia, EEUU, la UE, Japón y Corea del Sur deben comprometer sus esfuerzos a aislar a la dinastía Kim y sus elites, y llevar a un colapso del régimen, con una subsecuente misión de construcción de estado.

[1] The Guardian

[2] La amenaza nuclear de Corea del Norte – Vox

[3] Reuters

[4] NY Times

[5] Washington Post

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